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Mostrando entradas de 2018

8 EL 68

Al siguiente día me levanté, fui al sanitario, me bañé, me vestí, me maquillé. Con mi nuevo aspecto me mostré ante mi padre y mi tío que ya desayunaban un sencillo plato con cereal y leche. Mi padre no dejaba de mirarme. Mi tío tenía dolor de cabeza. —¿Y bien, Ana? —comenzó mi padre —¿Dónde aprendiste eso? —Tengo una nueva amiga, papá —dije mientras me servía yo misma cereal. —¿Cómo se llama? —Mercedes. Es de la escuela —expliqué, sin comprender cuál era su asombro, luego continué —. Soy una niña, papá. Mi padre miró a mi tío que ignoraba nuestra conversación. —¿Y toda esa ropa? —preguntó mi papá —¿Y esos zapatos? ¿Todos esos productos? ¿Ese corte de cabello? Saqué un pequeño espejo del bolso que recién estrenaba, me saqué una lagaña que me molestaba en mi ojo derecho, miré a papá. —Todo eso —dije —, también me lo dio Mercedes. Luego hubo un amargo silencio. Terminé mi cereal. Lavé el plato. Mi padre dijo entonces a mi tío: —Espero que en ...

7 ROCK’N ROLL

Al día siguiente me maquillé justo como Mercedes me había enseñado. Por la noche había echado una ojeada a la ropa que me había dado. Lamentablemente, los zapatos no eran de mi número. ¡ Shit damned !, exclamé en un grito con mucho estilo. Me metí en el uniforme escolar, lo acomodé lo mejor que puede y antes de salir me miré al espejo: todo estaba perfecto. Mi padre y mi tío no estaban, no era sorpresa. En el trayecto a la escuela volví a hacer una pausa enfrente de la 113, pero esta vez me fui rápido ya que algunos chicos me silbaban y me decían cosas como —¿Qué se te perdió aquí, reinita? —. Definitivamente, nada me había preparado para enfrentar la poca capacidad intelectual de algunos hombres. Mi desfile por el pasillo de la escuela causó furor. —¿Es Ana? ¡Imposible! Ahora ya se junta con las de tercero. ¿Realmente tocó en la banda de Jafet? Todo el reino escolar me hacía reverencia. Lo interesante fue cuando Laura y Pamela me vieron; con ellas estaba Mercedes po...

6 TRANSFORMACIÓN

El mundo giraba y yo era parte de él. Traté de concentrarme en clase donde veíamos literatura. El profesor nos presentó a Shakespeare, apellido raro ese. Al ver nuestra ignorancia nos trató de dar más pistas… ¿Romeo y Julieta? Ahora sí todos estábamos sintonizados. La más dulce y triste historia de amor era crédito de un inglés, qué irónico. Me sentí aliviada cuando supe que tendríamos que conseguir la obra de teatro y leerla, pues yo ya la había leído hace años, pero en aquel entonces solo me había provocado fascinación el suicidio y las casualidades, mientras que la parte del amor me había pasado de largo. Así que decidí que, dado mi estado actual de enamorada, tendría que combinar su lectura con las tribulaciones del joven Weather. La campana sonó y cerca de quinientos alumnos de entre doce y quince años arremetieron contra la única salida de la escuela. Llegué al punto pactado con Mercedes, pero esta no estaba ahí, así que saqué mi libro de Goethe y comencé a leer. Al poco ...